Nueva dirección del blog

diciembre 13, 2008

Actualidad Política cambia de dirección, ahora pueden encontrarlo en http://www.actualidadpolitica.com

Winston Smith

Ya podemos dar por fundado un nuevo país en América Latina, Cubazuela, donde los últimos vestigios de identidad y dignidad son rápidamente suprimidos por un régimen cuyo objetivo es convertir aceleradamente al país en una patética franquicia del gobierno cubano. Lo peor de todo es que esto ocurre ante la mirada cómplice de los gobiernos y pueblos de la región, y como era de esperarse, de la inútil OEA.

Hagamos un breve repaso de la situación actual de Cubazuela:

  • La discriminación política hace rato ha sido oficialmente instalada en el país. A quienes militan en la oposición o votan por opciones de oposición se les niegan documentos (cédulas, pasaportes, títulos educativos), libertades económicas, y la posibilidad de trabajar en el estado o cualquier empresa con participación del estado (incluyendo toda la industria petrolera).
  • El gobierno cuenta con grupos paramilitares (los círculos bolivarianos), con funciones extraoficiales de suprimir a la oposición. En breve a estos grupos se les asignarán responsabilidades oficiales y pasarán a formar parte integral de la estructura del gobierno.
  • Las fuerzas armadas han perdido oficialmente la independencia política, anunciado así desde el propio gobierno, y desde ahora su función no es servir al pueblo y defender la constitución, sino servir al régimen de Chávez.
  • Al igual que en Cuba, se practican cantidad de elecciones y referéndum. Sin embargo, estos procesos fraudulentos, ejecutados por un Consejo Nacional Electoral al servicio del gobierno, tienen el único objetivo de mantener al régimen en el poder (no en vano quien fuera presidente del Consejo Nacional Electoral en los procesos más importantes fue nombrado vicepresidente del país luego de las últimas elecciones).
  • El régimen se encuentra organizando aceleradamente un partido único (el PSUV), con el objetivo de fusionarlo al gobierno. Al igual que en Cuba, el gobierno será el partido y el partido el gobierno.
  • Finalmente, creyéndose dueño del país y todos sus recursos, Chávez decide (sin justificación) no renovar la licencia de uso del espacio radioeléctrico a la principal televisora del país, limitando drásticamente la libertad de expresión. Hay que tener claro que el espacio radioeléctrico no es propiedad del gobierno, sino del pueblo. El gobierno tiene como función administrar ese espacio, y es ilegal que no se renueve la licencia a un medio de comunicación que cumple todos los requisitos para que dicha renovación le sea otorgada.
  • Perdón, me olvidaba de la característica más importante de Cubazuela: El único poder público es Chávez. Actualmente en Cubazuela el congreso (La Asamblea Nacional), que es 100% chavista, no cumple función alguna puesto que han otorgado poderes plenos a Chávez. Tampoco hay poder judicial, como queda demostrado en sus fallos sobre el caso RCTV y ante la actuación “de oficio” del Tribunal Supremo, que decretó ayer la confiscación de todos los activos de RCTV para ser usados en el nuevo canal chavista. Por supuesto, tampoco son independientes la fiscalía, la defensoría del pueblo, etc.

Esperemos que mañana no ocurra ninguna desgracia durante la confiscación de RCTV, y que pronto, de las cenizas de Cubazuela, surja una Venezuela más libre que nunca.

Gloria al Bravo Pueblo!

Winston

Bolivia despierta…

diciembre 8, 2006

dostercios.jpgTarde pero seguro, cada vez más bolivianos se están dando cuenta de las verdaderas intenciones del gobierno de Evo Morales y comienzan a rechazar, con protestas y una huelga de hambre nacional, sus pretenciones de ignorar la voluntad del pueblo al cambiar el reglamento para la aprobación de la constitución.

¿Por qué ignora la voluntad del pueblo? Como lo explico en mi artículo del 1ro de septiembre pasado (al que pueden recurrir para obtener más información), los resultados de la elección para la Asamblea Constituyente de Bolivia daban al MAS (partido de Evo Morales) solo una mayoría simple (más de la mitad) pero no la mayoría absoluta (dos tercios) necesaria para aprobar una nueva constitución sin depender del concenso con otras agrupaciones.

Es decir, la población había escogido constituyentes de varias tendencias y esto se debió reflejar en la nueva constitución, situación que por supuesto no le cuadró a Evo (ni a Chávez ni a Fidel) y en lugar de respetar la voluntad popular, el 1ro de septiembre, en una bochornosa (y violenta) sesión de la asamblea, cambia las reglas de juego para que la nueva constitución se pueda aprobar con la mayoría simple que obtuvo en las elecciones (es por eso que en las fotos de las protestas, como la incluía al inicio de este artículo, se ven carteles de 2/3).

Lo que no termino de comprender (y espero que algún lector mejor mejor informado pueda dejar un comentario al respecto) es ¿por qué el inicio de las protestas demoró tanto?

Mientras tanto Evo recibe a casi todos los presidentes sudamericanos en la II Cumbre Sudamericana, que se iba a centrar en la integración energética (pero a la luz de los acontecimientos, quién sabe en qué terminará), y Chávez advierte que no se quedará de brazos cruzados ante la crisis.

Los próximos serán días interesantes en Bolivia, hasta el siguiente artículo…

Winston

Venezuela en su hora decisiva

diciembre 3, 2006

Hoy, más que en ninguna otra elección presidencial anterior, Venezuela se está jugando su futuro, pero no bajo las mejores condiciones.

Con un gobierno cuyo único objetivo es perpetuarse en el poder y lograr protagonismo internacional para Chávez,  muy pocos en Venezuela tiene fe en la limpieza de las elecciones.

La mayoría da por sentado que no se respetará el secreto del voto (ni el resultado que arrojen), y que quieres voten contra Chávez serán víctimas de represalias como las ya ocurridas en la recolección de firmas para el referéndum revocatorio y las elecciones parlamentarias de diciembre pasado (donde como todos los candidatos eran de Chávez, quienes se abstuvieron de votar fueron identificados como opositores). Lamentablemente tienen motivos para pensar así, después de todo, hace solo un mes los trabajadores de PDVSA recibieran amenazas en ese sentido de parte del Ministro de Energía y Minas, y Chávez las respaldó.

Es por éstas precarias circunstancias en las que los venezolanos van a votar hoy, que me pareció tan acertada la carta que Mario Vargas Llosa envió ayer a la OEA en referencia a las elecciones venezolanas. El concepto de que “Unas elecciones verdaderamente democráticas no sólo exigen un conteo riguroso de los votos el día de los comicios. También hay que respetar las normas preelectorales…” es fundamental en el caso de Venezuela.

En Venezuela la Asamblea Nacional (100% chavista) intencionalmente omitió normar la ley que permite la reelección presidencial para no imponer restricciones al presidente a la hora de utilizar recursos públicos para hacer proselitismo político, y de esta forma Chávez se embarcó en una serie de actividades que en casi cualquier otro lugar serían consideradas ilegales: las inauguraciones acumuladas (o adelantadas) para el último mes de campaña a las que hice referencia en mi artículo del 19 de noviembre (a lo que hay que sumar la inauguración de 2 estaciones del Metro del Maracaibo y del 10% de las obras de una central azucarera en la última semana de campaña), el uso de recursos del estado para transportar en autobuses gente a sus manifestaciones, el uso del canal del estado y de su apéndice internacional TeleSur para hacer campaña a su favor y detractar a su oponente, y un largo etcétera al que esperemos no haya que sumar la intimidación a los votantes al momento del sufragio y el conteo fraudulento de votos que muchos dan por sentado.

Mucha suerte Venezuela, esperemos que a pesar de todo, a partir de mañana puedan comenzar a soñar nuevamente con la unidad, la paz y el progreso.

Winston.

Estimado señor Secretario General:

Nos preocupan hondamente las elecciones venezolanas del próximo tres de diciembre. Todos los síntomas apuntan a que no serán justas, transparentes ni equitativas. Hay numerosas pruebas de las presiones que sufren los electores para que respalden la candidatura oficial del coronel Hugo Chávez, como las sufridas por los millares de empleados de PDVSA, la empresa estatal de energía.

Unas elecciones verdaderamente democráticas no sólo exigen un conteo riguroso de los votos el día de los comicios. También hay que respetar las normas preelectorales: la justa asignación de tiempos de propaganda e información en los medios de comunicación, la acreditación sin trampas de los electores y la ausencia de coacciones. En Venezuela se están violando todas las reglas preelectorales, adulterando de antemano la voluntad de los electores.

Es vital el papel de la OEA para la supervivencia de la democracia venezolana. No hay otro organismo en América Latina con autoridad para legitimar o deslegitimar los procesos electorales. La OEA debe pronunciarse sin ambages sobre estas violaciones del espíritu de las leyes que fundamentan la democracia. Y el tres de diciembre, ante el menor indicio de fraude, si se comprobara, debe hablar claro y respaldar firmemente la verdadera voluntad de los venezolanos. Esa es la principal razón de ser de la OEA ratificada en la Carta Democrática: garantizar las libertades individuales, el juego limpio y el respeto de la voluntad mayoritaria.

Atentamente,

Mario Vargas Llosa
Presidente de FIL

Luego de poco más de un mes sin escribir, vuelvo haciendo un recuento de lo ocurrido, sabiendo que todo lo que ha pasado no es nada comparado a lo que se viene hasta a fin de año.

Comencemos porque a Lula lo reeligieron, no fue en primera vuelta, pero la verdad que no pasó ningún susto. Si bien le critican que el país está un poco estancado y que no ha hecho reformas estructurales, tampoco lo ha hecho mal, y además salió bien librado del papelón de la nacionalización del gas en Bolivia, donde al final consiguió un acuerdo bastante ventajoso.

Lo que no termino de entender de Lula es su afinidad con Chávez, sin duda la personalidad que más claramente disputa la eterna ambición brasilera de liderar América Latina y que además le hizo la mala jugada de la nacionalización abrupta en Bolivia. Y con todo eso, ahí estaba Lula en Venezuela la semana pasada, inaugurando un puente y haciendo campaña a favor de Chávez. Es verdad que el puente costó 1200 millones de dólares, y que fue adjudicado directamente a una empresa brasilera como muchos otros negocios en el país, pero no se, que solo sea clientelismo no me cuadra.

Hablando de la campaña en Venezuela, Chávez está haciendo las trampas de siempre, utilizando bienes del estado y actos públicos para hacer campaña descaradamente, pero lo que es peor, siguen las amenazas a los trabajadores públicos y a cualquier otro “disidente” de ser discriminado por el gobierno como ya ocurrió durante el referéndum, y para muestra un botón, primero, el discurso del Ministro de Energía y Minas (y presidente de la petrolera PDVSA) amenazando a los trabajadores que no sean “revolucionarios”, y luego el discurso de Chávez apoyando al discurso del ministro.

Por supuesto, tampoco es ajeno a realizar inauguraciones justo antes de las elecciones, algo que en casi cualquier parte del mundo es ilegal, en Venezuela no porque la Asamblea Nacional (íntegramente Chavista) casualmente no ha reglamentado las limitaciones que tiene el presidente cuando participa en una reelección. Vean la inauguración de lo que son prácticamente las únicas obras de la “revolución”, el puente que inauguró con Lula la semana pasada y que estaba listo desde hace 4 meses, el Metro de Los Teques (con viaje gratis hasta enero), el Tren del Tuy (con viaje gratis hasta el 31 de diciembre) y el Metro de Valencia (también con viaje gratuito), inaugurado antes de tiempo para que sirviera a la campaña.

¿Pero por qué tanto lío?… porque hay un buen candidato de la oposición, Manuel Rosales, aunque por supuesto, si está contra Chávez, debe ser el candidato del imperio. Aparentemente aún no llegaría a ganarle, pero está muy cerca y aún queda 1/2 mes de campaña. Esperemos que este 3 de diciembre los venezolanos voten por sacar a Chávez del poder, y que de ocurrir, esos resultados sean respetados.

En el campo internacional Chávez está obteniendo resultados mixtos, les fué muy mal en la ONU, donde terminaron renunciando a la candidatura luego de arruinar las opciones de Guatemala, que a diferencia de Venezuela, había llevado adelante su campaña de una forma seria y por eso ganó en todas las votaciones menos 1, que fue empate (aunque no logró en ninguna la cantidad necesaria de votos) y en Ecuador al candidato de Chávez no le está yendo bien (enfrenta pronto la 2da vuelta). Por otro lado,  ganó Ortega en Nicaragua, reivindicando la intervención de Chávez en los asuntos de otros países, y esto representa un gran triunfo para él y para Fidel.

Un dato interesante es que en la ONU ha estado circulando este video del embajador de Venezuela ante el organismo, y es uno de los motivos del papelón en el que desembocó la candidatura llanera.

En Perú las cosas están más tranquilas, Alan cumplió sus 100 primeros días de gobierno sin pena ni gloria, manejando hábilmente cualquier problema de imagen (como el de su hijo fuera del matrimonio, donde mostró que es mucho mejor político que su antecesor Toledo) y haciendo propuestas relativamente intrascendentes para ganar popularidad (como las propuestas de pena de muerte) mientras las cosas siguen a su ritmo. Si algo se puede decir a su favor, es que el gobierno parece ser más ordenado que en su anterior período, que está llevando las negociaciones del TLC con EEUU de una forma seria y, por supuesto, que aún no arruina al país por 2da vez!

Otro tema positivo en Perú es que en las elecciones para alcaldes y gobernadores de hoy han desaparecido las propuestas anti-sistema (si, Humala) y que la población parece haber votado de forma más madura por una gama de movimientos regionales que esperemos sepan aprovechar el crecimiento de la economía para llevar bienestar a sus regiones.

Bueno, dejo hasta acá el recuento para poder continuar en los próximos días.

Hasta la próxima,

Winston.

¿Quién lidera América Latina?

septiembre 30, 2006

En el contexto del show de Hugo Chávez en Naciones Unidas, las elecciones presidenciales en Brasil (de mañana 1ro de Octubre) y la votación del 16 de Octubre en Naciones Unidas para definir a los miembros no permanentes del Concejo de Seguridad  , la revista The Economist escribe un artículo muy bueno titulado Who leads Latin America?

Les dejo enlaces al discurso completo (sin editar) Chávez y el artículo.

Brazil‘s presidential election
Who leads Latin America?

Sep 28th 2006
From The Economist print edition

A champion of Brazil’s poor, Lula has lost ground to corruption, economic torpor and his Venezuelan rival

FOUR years ago, when he was elected Brazil’s president by a landslide, Luiz Inácio Lula da Silva seemed destined to become the spokesman for a new, more confident and more socially just Latin America. Not only does Brazil, the world’s fourth-largest democracy, have legitimate aspirations to regional leadership and to a bigger role in the world. Mr da Silva’s own life story—the seventh child of a dirt-poor family from the north-eastern backlands who rose to become a trade-union leader—entitled him to assume the moral leadership of a new, democratic Latin American left, one that seemed to have freed itself from the past attachment to an all-powerful state. Four years on, Lula (as Mr da Silva is universally known) seems almost certain to win a second term, either in a general election on October 1st or in a run-off ballot a month later. Sadly, however, he has lost some of his lustre.

His is not the loudest voice coming out of Latin America, nor even of its left. That belongs to Hugo Chávez, Venezuela’s populist president. On September 20th, in a speech to the United Nations General Assembly, Mr Chávez trumped even Iran’s Mahmoud Ahmadinejad in the adolescent stridency of his anti-Americanism, referring to George Bush as “the devil”. Loudness is not necessarily persuasive. But Mr Chávez is a cunning communicator who commands a deep well of oil money. He has dispensed largesse from Argentina to Africa (see article), and hopes that this will win Venezuela one of the two rotating seats for Latin America on the UN Security Council. For this he has secured the additional support of Russia and China, as well as that of a bunch of dictators from Belarus to North Korea.

Latin America’s democracies have legitimate quarrels with Mr Bush and the United States. But it is hard to see how their interests will be effectively represented by Mr Chávez, an elected autocrat with a habit of trying to wreck any grouping he is unable to control. What is truly odd is that Venezuela’s UN candidacy has the backing of Brazil. Lula is thus helping to offer his chief rival for leadership in South America a global platform. His view is that the best way to contain Mr Chávez is to include him, in the Mercosur trade group for example. This looks shortsightedly self-serving: it is a sop from Lula to his party’s left-wing, which disagrees with his economic policies. And Mr Chávez’s response? To help to humiliate Brazil in Bolivia, where Petrobras’s oil and gas assets face nationalisation, and to work to undermine the democratic, free-market principles on which Brazil founded Mercosur.

Apart from the naivety of Lula’s foreign policy in South America, there are two graver reasons why Brazil’s president has lost his shine. One is that he has presided over a worsening of political corruption in Brazil. Last year, it emerged that several of his closest aides had orchestrated a scheme under which a score of legislators from allied parties were paid cash in return for their votes in Congress. This month, a new scandal erupted: members of Lula’s campaign team quit after arranging to pay for and publish documents smearing opponents by linking them to a different corruption scheme. To cap it all, Antonio Palocci, Lula’s effective finance minister for much of his first term and perhaps his future party leader in Congress, may face charges over yet another scam.

The economy is a further disappointment. Lula and Mr Palocci sensibly steered clear of debt default and stuck to responsible macroeconomic policies. But Brazil’s economy has only crept along, growing by an average of just 2.8% a year under Lula. Swelling tax revenues, rather than smarter spending, have kept the fiscal accounts under control. Investment is restrained by red tape, poor infrastructure and regulatory uncertainty, as well as by the crippling tax burden on business.

It is all the more remarkable, then, that Lula is heading for a second term that in many ways seems unwarranted. Most Brazilians long ago concluded that their country’s politicians are irredeemably corrupt. But many identify in Lula one of their own, and do not see him as having benefited personally from graft. Above all, the secret of Lula’s electoral success is that he has kept his promise to help poorer Brazilians (see article). Thanks to a successful anti-poverty programme that channels small cash payments to 11m families, to low inflation, wider access to education and big increases in the minimum wage, the incomes of the poor are rising much faster than those of the middle class. The result is that in a country notorious for its inequalities, income is more equally distributed today than at any time in the past 30 years.

How to restore the lustre

Some of Lula’s achievements owe much to his predecessor, Fernando Henrique Cardoso (as does the bad habit of tax-and-spend). Brazil’s ways of helping the poor look more effective, sustainable and democratic than those of Mr Chávez, who relies on showers of oil money and Cuban advisers. But continued progress will require different policies, as Lula sometimes seems to recognise. In a second term, he should make a concerted effort to pry Brazil free from its low-growth trap. That will require cuts in tax, the federal bureaucracy and wasteful government spending, as well as reforms of pensions, regulatory agencies, education and the labour market. And it will be difficult. Lula’s own party resists such measures, and he may be even more at the mercy of his Congressional allies’ voracious appetite for public money. To pass the needed reforms, he may need to appeal to the opposition.

Brazil is often bracketed with China, India and Russia as one of the world’s emerging economic powers. When it comes to economic growth, that is to flatter it. (It is also misleading: Brazil had a growth spurt from the 1950s to the 1970s, and is now a middle-income country in which sustaining rapid growth is harder.) If its economy were expanding by 5% or 6% a year, Brazil’s claim to regional leadership would carry greater weight. And if Lula took serious steps to clean up Brazilian politics—by pushing for more accountable party and electoral systems—he would start to restore his own claims to moral leadership of the region’s left. That is something from which both Brazil and Latin America would benefit.

 

Hasta la próxima,

Winston

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